Las prendas interiores femeninas de
La dama del período romántico, de finales del siglo XIX y principios del XX, usa una camisa, calzones, corsé con liguero para sujetar las medias, puede llevar enaguas o viso y cubrecorsé.
La multiplicidad de prendas interiores superpuestas no distinguía clases sociales, aunque sí se diferenciaban las mujeres ricas de las pobres por la calidad de las telas.
Al finalizar el siglo XIX, una época en la cual parecer elegante era la norma, las mujeres gastaban gran parte de su tiempo y esfuerzo en vestirse cada día, incluyendo copiosas capas de camisolas, camisetas y enaguas. Así, verdaderamente, uno de los propósitos o intenciones del desarrollo de los modelos en la moda y lencería, ha sido ahorrarse el tiempo que se gastaba en vestirse.
Las versiones de camisolas, camisetas y enaguas se daban ya por desaparecidas en el despertar de la revolución de la licra o fibra sintética, que surgió alrededor de 1900.
El brasier, sujetador o sostén es también Belle Epoque.
Una neoyorquina llamada Mary Phelps Jacob cambió para siempre la moda femenina en 1913 cuando inventó el primer sujetador atando dos pañuelos. Jacob empezó a fabricarlos para su familia y amigos, y pronto comenzó a circular la noticia. En 1914 había conseguido la patente de su diseño y los estaba vendiendo por todos los Estados Unidos. Aunque había habido varios intentos parecidos en el pasado, el sujetador de Jacob fue el primero en ser comercializado con éxito.
Pero históricamente el brasier había surgido como un corsé para resaltar la figura perfecta, (siglo II A.C., en Creta). Y, como trozo de tejido que sostenía el pecho, era también utilizado ya por las atletas de la antigua Roma.
En los años 20 el sujetador se separa del corsé, constituyendo el nacimiento de la prenda que hoy conocemos. La diseñadora francesa Hermine Cadolle fue el artífice de esta revolución en la moda íntima.
Y mientras tanto Consuelo Portela,
Tengo una pulga dentro de la camisa
que salta y corre y loca se desliza...
Como esta pulga llegue yo a encontrar
les aseguro que me las va a pagar.

Pobres maridos y novios... cuando terminaran de desnudar a sus esposas ya se les habrían pasado las ganas.... además que calor pasarían las pobres en pleno verano con mas capas que una cebolla encima...
ResponderEliminarJijiji, desde luego necesitaban disponer de tiempo. Como fuera uno con prisa no hacia nada.
ResponderEliminarNo apto para impacientes, desde luego.
Bisous, monsieur
SEñora,
ResponderEliminarMe encanta la ropa tanfemenina con bordados , vainillas,etc ,etc,aun con todo el tiempo que se gastaba en vestirse. Eso nos muestra qué poca prisa había y que la vida era más tranquila. Pero hay algo contra lo que siempre protesté: el sujetador, ese sujetador al que considero una prenda molesta, incómoda y de la que me deshago en cuanto puedo. No la soporto. ¡Vive la liberté!, aunque e llegue a parecer a una habitante de Namibia!
Baisires
La petite fleur
Pues Guiomar, es una pena, porque los hay muy sexys, jijiji.
ResponderEliminarY algunos ni se notan puestos.
Bisous, madame
Querida madame, no se imagina cuánto me ha gustado esta entrada. Me encanta la historia de la moda y la Belle Épocque en concreto es una de mis etapas favoritas.
ResponderEliminarUn abrazo querida!
Te imaginas a qué hora nos tendríamos que levantar para ponernos todas esas toneladas de ropa y no llegar tarde al trabajo? No no, yo en eso prefiero la época actual que en un momento estás vestida.
ResponderEliminarMadame Ana, a mi tambien me gusta mucho la epoca. Me inspira mucha ternura. A veces al sumergirme en ella me invade un dolor dulce, como de nostalgia por algo perdido, aun sin haberla vivido en realidad. Y es una sensacion muy bella, parecida a recordar las casitas de muñecas y los juguetes de mi infancia.
ResponderEliminarBisous
Si, madame Kassiopea, ese tormento que hemos conseguido ahorrarnos. Pero ah, eran unos modelitos tan bellos! Deberian poder llevarse una vez por semana :)
ResponderEliminarBisous
Esta entrada seguro que le encanta a nuestra amiga Nora, que tiene un blog de lencería que seguro que ya has visitado.
ResponderEliminarNO me imagino la vida con semejantes ataduras, símbolo de la dependencia del hombre sobre la mujer. La mujer debía disimular sus formas, pecaminosas, incitadoras del deseo sexual.
Menos mal que todo eso va cambiando...
Saludos
No, pues creo que no se a quien se refiere, madame.
ResponderEliminarEchare un vistacito en tu blog a ver si doy con el.
Bisous
Me encanta esta entrada tan picaruela. ¿Cómo crees que estaríamos hoy con esa ropa interior? (además de locas, me refiero...) Besitos, dama.
ResponderEliminarjijiji, arrebatadoras, madame!
ResponderEliminarFijese que sexys se ven las damas de las imagenes.
Bisous
Enhorabuena por su blog.Realmente no quiero imaginarme gastando estas prendas ay que calor!!ay que calor!!.jeje.
ResponderEliminarDesde luego no parecen lo más indicado para el verano!
EliminarMuchas gracias, madame.
Feliz tarde
Bisous